CABEZAS O TITULARES

Publicado en por Taller de Redacción


Son las palabras que encabezan las notas o artículos. Su intención es doble, pues se trata tanto de anunciar el contenido como de atraer la atención del lector. Los titulares pueden resumir la información o destacar su rasgo más relevante. Requieren, en cualquiera de los dos casos, un esfuerzo de síntesis.

Aunque nunca agotan la noticia, su papel es tan importante que un lector debería poder informarse con solo leer los titulares de un diario; por otro lado, las cabezas le otorgan un estilo peculiar a la publicación, tanto así que la responsabilidad de redactar los titulares siempre es una función interna del equipo de redacción, que si bien deja intactas las notas de un colaborador e incluso de una agencia de prensa, se reserva el derecho de recibir la cabezas.

En general, los titulares pueden ser de cuatro tipos: neutros o enunciativos; explicativos; persuasivos o de opinión, y amarillistas. Los primeros se distinguen por el énfasis en los hechos y su presentación escueta y ajena a las interpretaciones. Por ejemplo: El 95% de las industrias en EU carece de confinamientos para desechos peligrosos. Los explicativos son más analíticos, pues intentan destacar las causas o relaciones de las noticias: por la crisis, aumento el desempleo al 8 por ciento. Los persuasivos expresan, implícita o explícitamente, un punto de vista e intentan orientar y aun influir sobre el lector: La medicina tradicional y la científica debe complementarse en beneficio del país. Los titulares amarillistas no son deseables porque la exageración es un modo de falsear la noticia. Su rasgo es destacar los datos más detonantes: las universidades, nidos de terroristas.

Los tratadistas están de acuerdo en recomendar que en las cabezas se supriman las palabras innecesarias, se incluya siempre un verbo, se prefiera el tiempo presente en lugar del pasado en todas sus formas y la voz activa en vez de la pasiva.

Igualmente, son mejores las cabezas que se forman con un sujeto y un predicado y aquellas que estén redactadas en una construcción nominal, es decir, con el sujeto unido al predicado por medio de un verbo como ser o estar, que puede aparecer en la frase o mejor aun quedar implícito: La Universidad de Puebla, (es)galardonada. Es acuerdo generalizado también el no comenzar la cabeza con términos que impliquen continuidad, ya que matan el interés del lector: Continúa el Coloquio de Invierno.

En general, la longitud de los titulares debe ser proporcionada a la extensión del texto que encabezan, pues resulta absurdo que una nota de una columna la acompañe una larga cabeza o que un articulo que ocupe media plana se titule con dos palabras.

Los titulares de artículos de fondo o de crónicas más que anunciar la noticia, procuran resumir la tesis fundamental. Se prestan a las alusiones literarias o referencias culturales. Un articulo sobre los efectos de la crisis en América Latina se titulo, por ejemplo, Las ilusiones perdidas, en clara referencia a la novela de igual titulo de Honorato de Balzac. El otro lado del paraíso, que encabezaba un artículo sobre la difícil experiencia de los estudiantes japoneses, aludía a la novela. De John Steinbeck, después adaptada para cine, al este del paraíso. Del acervo del habla popular, es la cabeza las ruedas de la fortuna, para un reportaje sobre la industria autonitriz en China. Transformando el nombre de la etapa histórica del la Guerra Fría, el Time tituló un artículo sobre las relaciones entre Rusia y Estados Unidos en 1994, como la Paz Fría.

Dos riesgos principales tiene la elaboración de títulos: la tergiversación y las incorrecciones. Por eso hay que recordar que si bien la cabeza es un señuelo, nada justifica que distorsione el contenido de la nota o anuncie lo que no parece en ella. La brevedad de los titulares desemboca con frecuencia en incorrecciones gramaticales que, por supuesto, es necesario evitar.

 

Terminología y recomendaciones.


Si bien no es posible incluir aquí un glosario, parece indispensable referirse por lo menos a los términos más usuales e la jerga periodística en torno a los titulares.
Se llama cabezal al nombre y/o logotipo de los periódicos. Cabeza principal a la noticia que aparece más destacada en la primera plana. La que podría definirse como segunda cabeza, que aparece por encima de la principal, pero en letras más pequeñas, que lleva el pintoresco y grafico nombre de cachucha. Cuando se colocan dos titulares pequeños y simétricos a los lados y por encima de la cabeza principal, se conocen como orejas. Se llama bigote a una raya horizontal, que suele llevar algún adorno dividiéndola en dos partes, que se hémela para separar textos
Una cabeza o titular puede englobar dos o mas notas sobre un mismo acontecimiento y, entonces, se le da el nombre de una cabeza y dos bajadas, y cada una de estas bajadas lleva, además, su propia cabeza mas pequeña. Cuando se agrega al titular, en letras mas pequeñas y sobre él, una palabra o frase se de da el nombre de balazo. Se conoce como sumario a la serie de oraciones que aparecen bajo la cabeza, para llamar la atención sobre aspectos distintos de los destacados en la cabeza de la nota. El orden de los sumarios debe seguir el orden de la aparición en la nota de los temas a los que se refieren.
A cada línea o renglón de una cabeza se le llama piso y son comunes a los titulares de uno, dos o tres pisos. Por razones tipográficas, las cabezas deben cuadrar, esto es. Tener la misma extensión en cada uno de sus pisos. Se considera una cabeza cuadra, cuando la diferencia entre un piso y otro no es mayor de tres golpes de maquina. No es recomendable que la extensión de un piso rebase los 32 golpes de maquina (letras y espacios), pues un titular mayor tendrán que recurrir a tipos de letras mas pequeños que los acostumbrados. En general, es importante considerar que un titular de pocas letras puede utilizar tipos mayores y viceversa. En las redacciones pueden consultarse tablas de correspondencia entre el tamaño de la letra y el número de golpes que caben por columna.
Mientras los dos o tres pisos de una cabeza forman parte de una misma frase, los balazos y los sumarios son independientes y, en consecuencia, deben comunicar un sentido completo, de modo que la lectura de uno no sea necesaria para la comprensión de otro. La función de balazos y sumarios es amplia, y no reiterar, la información proporcionada por la cabeza. Tanto en los pisos de una cabeza, como en los sumarios y balazos, nunca se divide una palabra de una línea a otra.
Cuando un texto periodístico es extenso, puede subdividirse, para darle un descanso al lector, por medio de las cabezas intermedias, o subtítulos, que deben ser cortas para no rebasar el ancho de la columna. En caso de ser mas largas, se dividirán en dos pisos que también se cuadran.
El texto de la cabeza y el balazo se elaboran a partir de los primeros párrafos o entrada de la nota; los sumarios y las cabezas intermedias, del cuerpo de la nota.
Cada publicación presenta de manera uniforme sus titulares. Unas, prefieren que todas las letras sean mayúsculas; otras sólo las iniciales de las palabras con excepción de preposiciones, conjunciones y artículos; otras mas utilizan mayúscula en la primera letra y minúsculas en las demás, salvo en las palabras que, como los nombres propios, se escriben siempre con mayúsculas, de acuerdo con las normas que pueden consultarse en el apartado correspondiente a títulos de la sección sobre bibliografía del capitulo 7.
En las cabezas rigen las normas de puntuación para coma. Dos puntos, punto y coma, interrogaciones y admiraciones. No obstante, nunca se utilizan ni punto final ni punto aparte. Aunque las siglas son usuales, las abreviaciones en cambio no se utilizan. 

Son las palabras que encabezan las notas o artículos. Su intención es doble, pues se trata tanto de anunciar el contenido como de atraer la atención del lector. Los titulares pueden resumir la información o destacar su rasgo más relevante. Requieren, en cualquiera de los dos casos, un esfuerzo de síntesis.

Aunque nunca agotan la noticia, su papel es tan importante que un lector debería poder informarse con solo leer los titulares de un diario; por otro lado, las cabezas le otorgan un estilo peculiar a la publicación, tanto así que la responsabilidad de redactar los titulares siempre es una función interna del equipo de redacción, que si bien deja intactas las notas de un colaborador e incluso de una agencia de prensa, se reserva el derecho de recibir la cabezas.

En general, los titulares pueden ser de cuatro tipos: neutros o enunciativos; explicativos; persuasivos o de opinión, y amarillistas. Los primeros se distinguen por el énfasis en los hechos y su presentación escueta y ajena a las interpretaciones. Por ejemplo: El 95% de las industrias en EU carece de confinamientos para desechos peligrosos. Los explicativos son más analíticos, pues intentan destacar las causas o relaciones de las noticias: por la crisis, aumento el desempleo al 8 por ciento. Los persuasivos expresan, implícita o explícitamente, un punto de vista e intentan orientar y aun influir sobre el lector: La medicina tradicional y la científica debe complementarse en beneficio del país. Los titulares amarillistas no son deseables porque la exageración es un modo de falsear la noticia. Su rasgo es destacar los datos más detonantes: las universidades, nidos de terroristas.

Los tratadistas están de acuerdo en recomendar que en las cabezas se supriman las palabras innecesarias, se incluya siempre un verbo, se prefiera el tiempo presente en lugar del pasado en todas sus formas y la voz activa en vez de la pasiva.

Igualmente, son mejores las cabezas que se forman con un sujeto y un predicado y aquellas que estén redactadas en una construcción nominal, es decir, con el sujeto unido al predicado por medio de un verbo como ser o estar, que puede aparecer en la frase o mejor aun quedar implícito: La Universidad de Puebla, (es)galardonada. Es acuerdo generalizado también el no comenzar la cabeza con términos que impliquen continuidad, ya que matan el interés del lector: Continúa el Coloquio de Invierno.

En general, la longitud de los titulares debe ser proporcionada a la extensión del texto que encabezan, pues resulta absurdo que una nota de una columna la acompañe una larga cabeza o que un articulo que ocupe media plana se titule con dos palabras.

Los titulares de artículos de fondo o de crónicas más que anunciar la noticia, procuran resumir la tesis fundamental. Se prestan a las alusiones literarias o referencias culturales. Un articulo sobre los efectos de la crisis en América Latina se titulo, por ejemplo, Las ilusiones perdidas, en clara referencia a la novela de igual titulo de Honorato de Balzac. El otro lado del paraíso, que encabezaba un artículo sobre la difícil experiencia de los estudiantes japoneses, aludía a la novela. De John Steinbeck, después adaptada para cine, al este del paraíso. Del acervo del habla popular, es la cabeza las ruedas de la fortuna, para un reportaje sobre la industria autonitriz en China. Transformando el nombre de la etapa histórica del la Guerra Fría, el Time tituló un artículo sobre las relaciones entre Rusia y Estados Unidos en 1994, como la Paz Fría.

Dos riesgos principales tiene la elaboración de títulos: la tergiversación y las incorrecciones. Por eso hay que recordar que si bien la cabeza es un señuelo, nada justifica que distorsione el contenido de la nota o anuncie lo que no parece en ella. La brevedad de los titulares desemboca con frecuencia en incorrecciones gramaticales que, por supuesto, es necesario evitar.

 

Terminología y recomendaciones.


Si bien no es posible incluir aquí un glosario, parece indispensable referirse por lo menos a los términos más usuales e la jerga periodística en torno a los titulares.
Se llama cabezal al nombre y/o logotipo de los periódicos. Cabeza principal a la noticia que aparece más destacada en la primera plana. La que podría definirse como segunda cabeza, que aparece por encima de la principal, pero en letras más pequeñas, que lleva el pintoresco y grafico nombre de cachucha. Cuando se colocan dos titulares pequeños y simétricos a los lados y por encima de la cabeza principal, se conocen como orejas. Se llama bigote a una raya horizontal, que suele llevar algún adorno dividiéndola en dos partes, que se hémela para separar textos
Una cabeza o titular puede englobar dos o mas notas sobre un mismo acontecimiento y, entonces, se le da el nombre de una cabeza y dos bajadas, y cada una de estas bajadas lleva, además, su propia cabeza mas pequeña. Cuando se agrega al titular, en letras mas pequeñas y sobre él, una palabra o frase se de da el nombre de balazo. Se conoce como sumario a la serie de oraciones que aparecen bajo la cabeza, para llamar la atención sobre aspectos distintos de los destacados en la cabeza de la nota. El orden de los sumarios debe seguir el orden de la aparición en la nota de los temas a los que se refieren.
A cada línea o renglón de una cabeza se le llama piso y son comunes a los titulares de uno, dos o tres pisos. Por razones tipográficas, las cabezas deben cuadrar, esto es. Tener la misma extensión en cada uno de sus pisos. Se considera una cabeza cuadra, cuando la diferencia entre un piso y otro no es mayor de tres golpes de maquina. No es recomendable que la extensión de un piso rebase los 32 golpes de maquina (letras y espacios), pues un titular mayor tendrán que recurrir a tipos de letras mas pequeños que los acostumbrados. En general, es importante considerar que un titular de pocas letras puede utilizar tipos mayores y viceversa. En las redacciones pueden consultarse tablas de correspondencia entre el tamaño de la letra y el número de golpes que caben por columna.
Mientras los dos o tres pisos de una cabeza forman parte de una misma frase, los balazos y los sumarios son independientes y, en consecuencia, deben comunicar un sentido completo, de modo que la lectura de uno no sea necesaria para la comprensión de otro. La función de balazos y sumarios es amplia, y no reiterar, la información proporcionada por la cabeza. Tanto en los pisos de una cabeza, como en los sumarios y balazos, nunca se divide una palabra de una línea a otra.
Cuando un texto periodístico es extenso, puede subdividirse, para darle un descanso al lector, por medio de las cabezas intermedias, o subtítulos, que deben ser cortas para no rebasar el ancho de la columna. En caso de ser mas largas, se dividirán en dos pisos que también se cuadran.
El texto de la cabeza y el balazo se elaboran a partir de los primeros párrafos o entrada de la nota; los sumarios y las cabezas intermedias, del cuerpo de la nota.
Cada publicación presenta de manera uniforme sus titulares. Unas, prefieren que todas las letras sean mayúsculas; otras sólo las iniciales de las palabras con excepción de preposiciones, conjunciones y artículos; otras mas utilizan mayúscula en la primera letra y minúsculas en las demás, salvo en las palabras que, como los nombres propios, se escriben siempre con mayúsculas, de acuerdo con las normas que pueden consultarse en el apartado correspondiente a títulos de la sección sobre bibliografía del capitulo 7.
En las cabezas rigen las normas de puntuación para coma. Dos puntos, punto y coma, interrogaciones y admiraciones. No obstante, nunca se utilizan ni punto final ni punto aparte. Aunque las siglas son usuales, las abreviaciones en cambio no se utilizan.
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