ENTREVISTA

Publicado en por Taller de Redacción

Mientras la crónica se asemeja al relato literario y el artículo de fondo al ensayo, puede ser de utilidad este símil: que los recursos de la entrevista son parecidos a los de la dramaturgia. La entrevista es, al igual que el teatro, una forma dialogada y, como él, debe salvar las diferencias entre la lengua oral y la escrita. Si el teatro finge la comunicación oral, la entrevista deberá conservar ese rasgo al transcribirla, corrigiendo sólo lo necesario para que su carácter de lengua hablada no entorpezca la cabal comprensión. Tres son los elementos propios de la entrevista como género periodístico: el conjunto de preguntas y respuestas, la presentación y caracterización de entrevistado y, cuando es pertinente, la descripción del lugar donde se llevó a cabo y hasta la atmósfera que privó en ella. Elemento clave de la entrevista es que, por lo general, se trata de material exclusivo y, en consecuencia, de especial atractivo para el medio y para el lector. La entrevista más común es en la que participan un entrevistador y un entrevistado. Sin embargo, hay que recordar que existen otras posibilidades o tipos de entrevistas según el número de personas que participan: un entrevistador y dos o más entrevistados; dos o más entrevistadores y solo un entrevistado, y varios entrevistadores y varios entrevistados. En general, puede afirmarse que las entrevistas andan a la caza de personalidades y, por ello, se apoyan en el prestigio o fama del entrevistado. No obstante, una posibilidad que puede explorarse es la entrevista organizada no alrededor de un personaje, sino de una temática. En cualquier caso, una regla de oro es que se interrogue siempre a las personas sobre un tema que conozcan. Lamentablemente es escuchar a un poeta desbarrar sobre deportes o a un maratonista sobre arte. Otra forma todavía menos usual, pero igualmente interesante, es la entrevista imaginaria, de la que “Mis tardes con Jane Austen”, de Margarita García Flores, en Aproximaciones y reintegros, es un notable ejemplo.

Conferencia o rueda de prensa

Se caracteriza porque alguna persona o institución cita a los periodistas de diversos medios para proporcionarles alguna información que considera de interés (por lo tanto, no es necesariamente una entrevista, pero se pueden hacer preguntas), pero en ningún caso se tratará de información exclusiva. Para el universitario, más que asistir a conferencias de prensa, que es parte del trajín del reportero profesional, le será útil pensar en citar a una rueda de prensa cuando considere que alguna información debe ser difundida. Para la separación de una conferencia de prensa remitimos al apartado “Conferencia de prensa”, del capítulo 6.

Encuesta

Una variante muy significativa de la entrevista es la encuesta, que difiere de la encuesta estadística, donde también se entrevista a un número amplio de personas, pero no se registran sus respuestas, sino únicamente su expresión numérica, ya sea en forma de sumas o de porcentajes. La encuesta a la que nos referimos consiste en realizar la misma o mismas preguntas a varios entrevistados y después editarlas para presentar un consenso o un abanico de opiniones diversas. A la encuesta o entrevista temática la suscita casi siempre un acontecimiento de actualidad o busca dar a conocer aspectos relevantes de un área o problema social. Se caracteriza por poner el énfasis en una preocupación colectiva y no en la individualidad, ya que no a toda la entrevista la motiva la vida y la obra del personaje entrevistado. Esa orientación, sin embargo, no implica, de ninguna manera, que deje de ser fundamental escoger bien a las personas idóneas para referirse al asunto en cuestión, ni que se abandone la obligatoriedad de enterar a los lectores, aunque sea sucintamente, sobre la personalidad y rango que mantienen los encuestados en relación con el tema de la entrevista.

El cuestionario

Para realizar una entrevista es necesario, en primer lugar, prepararla con una investigación preliminar con el fin de averiguar lo más ampliamente posible los antecedentes del entrevistado, tanto de su vida como, sobre todo, de su obra. Con el conocimiento que brinde la investigación deberá elaborarse un cuestionario previo. Esta tarea es indispensable, porque es falsa la idea, en la que cae el entrevistador inexperto, de que la mera conversación originará en el momento las preguntas adecuadas. No obstante, este cuestionario previo debe aplicarse con flexibilidad, ya que puede suceder que el interlocutor no tenga interés en ciertas preguntas y que las conteste de manera escueta con la intención de cambiar de tema. Será cuestión de sensibilidad del entrevistador abrir, sobre la marcha, otra veta de interés mutuo, modificando o incluso sustituyendo las preguntas del cuestionario previo. La variedad temática es otro requisito del cuestionario inicial, pues ayudará a encontrar a aquellos temas que sí despiertan interés en el entrevistado. Por eso hay que preparar preguntas que no tengan el mismo sentido y procurar que sean concretas, para facilitar las respuestas.

Realización de la entrevista

Durante la entrevista, habrá que utilizar una grabadora y tomar notas, independientemente de que se emplee grabadora, que registren de modo textual lo que diga el entrevistado. Estos apuntes son útiles, en primer lugar, porque nos protegen de cualquier falla de la grabadora; en segundo, porque alertan, al entrevistador y al entrevistado sobre la extensión del dialogo, que al calor de la conversación suele olvidarse, y en tercero, porque advertiremos, todavía en presencia del entrevistado, que puede ayudar a resolverlas las dudas ortográficas que puedan surgir durante la trascripción, en especial de los términos pocos usuales o nombres extranjeros. Hay que procurar no opinar mas que el entrevistado, y, desde luego, evitar que este se convierta en entrevistador pues suele ocurrir que por el propio ritmo de la conversación, en especial cuando los interlocutores son universitarios, el entrevistado le pregunte su opinión al periodista, quien olvidado de su papel, expone largamente sus opiniones, o bien, que al introducir una pregunta el entrevistador exponga una idea y que las respuestas de su interlocutor sean tan simples como: “Estoy de acuerdo”. Si tal ocurre el entrevistador puede salir de este peligro mediante frases que devuelvan la palabra al entrevistado: “Yo pienso esto y aquello, pero ¿usted, como lo expresaría? O “me parece bien que estemos de acuerdo, ¿pero como lo diría usted?, etcétera.

Presentación del entrevistado

Indispensable es presentar al entrevistado, es decir, quien es y cual es su importancia, incluso cuando se trate de un interlocutor muy conocido. Esta presentación puede reducirse a los datos curriculares, pero también, puede desplegarse en una descripción o retrato del aspecto, actitudes y comportamiento captados por el entrevistador en el curso del diálogo. Para las formas de elaboración de este pequeño retrato introductorio, remitimos al apartado “Caracterización de los personajes”, en este mismo capitulo, de la sección dedicada a la crónica. No obstante, incluimos un magnifico ejemplo que puede dar una idea de los que se entiende por caracterización de un entrevistado: Ya pueden las señoras retratadas por el poner el grito en el cielo: Diego les pone siempre la nariz que se le antoja, y los ojos que le gustan y los labios que le convienen. Que si le mandan pintar un mural, nadie sabe, nadie supo, si va a salirse de la pintura y escribir una frase que tardará mas de tres años y dieciocho polémicas en borrarse de allí. Diego ha pintado más muros en México que todos los demás pintores juntos… y aunque esto parece un anuncio de Selecciones, es la mera verdad. El orondo y magnifico Diego Rivera ha recorrido en metros cuadrados de paredes oficiales y privadas, toda la historia de México, desde Tenochtitlan para acá. A él, se le debe parte de la fama que gozan nuestras artes plásticas…pero uno no sabe a que atenerse con el. Yo, por ejemplo, quería entrevistarse desde hace tres años. Pero, ¿es que estaba en México Diego Rivera. O andaba por las estepas rusas, con gorro de astrakan y una botella de vodka en la mano? O, ¿estaba en el registro civil contrayendo un nuevo matrimonio, o muy ocupado, “ocupadísimo” pintando a la mujer mas guapa de México? Tal vez le tenia un poco de miedo, como todo México le tiene. Pero al fin lo fui a ver, y…nada, Diego Rivera es uno de los hombres más desconcertantes y encantadores que me ha tocado entrevistar…Habrá que decidir si el ambiente y la atmósfera de la entrevista son o no relevantes, pues de ellos dependerá si vale la pena incorporarlos al texto. En ciertos casos, el escenario puede ambientar al lector en el mundo personal del entrevistado. Si el lugar donde se efectuó la entrevista es completamente convencional, como un café, entonces no tiene caso ni siquiera mencionarlo. Los recursos para reconstruir el ambiente se pueden consultar en la parte dedicada a “La descripción”, de este capitulo, en el apartado que se refiere a la crónica. El ejemplo de ambientación que aparece enseguida es el final de una entrevista de Jorge Octavio Ochoa al entonces presidente de Perú, Alan García. Inspirado en un estilo francés neobarroco, dentro del Palacio viven, por primera vez en muchos años, menores de edad: son las tres hijas del mandatario peruano. Ahí mismo, en la casa presidencial, habitan dos llamas y una vicuña que pasean por los tres jardines del recinto debe vez en cuando, según dicen, Alan García se asoma por uno de los balcones mas cercanos a la calle y saluda a quien lo descubre. Es ahí, entre la esplendidez de enormes salas con mármoles de Carraja, vitrales, techos y paredes con revestimientos de madera trabajada, antiguas pinturas, ricos candelabros de cristal de roca, jarrones de porcelana china, estatuas, bustos, bronce, alabastro, donde esta el centro de las decisiones del Perú, pero también el centro de la atención de América Latina y de los acreedores de la banca internacional.

La edición de la entrevista

Cuando se redacta la entrevista habrá que respetar las frases del interlocutor, apegándose lo mas fielmente posible a sus palabras, pero como se trata de una conversación, será indispensable corregir el texto eliminando repeticiones y muletillas, incorrecciones o frases inconclusas por las diferencias ya anotadas entre la lengua hablada y la escrita en el apartado “Diferencias entre lenguas oral y escrita” del capitulo uno. Es importante, sin embargo, en esta corrección esforzarse por conservar los giros y particularidades de la forma de conversar del entrevistado. En cualquier caso, lo fundamental es no traicionar el sentido de lo que en realidad dijo. En esta edición del texto también hay que decidir si se va a utilizar la forma de tratamiento de tu, o usted, pues independientemente de la confianza que se tenga con el entrevistado hay que considerar que algunos lectores desconfían de este trato intimo y en cambio algunos entrevistador juzgan preferible conservar el tono informal o incluso la autenticidad del ambiente en que se desarrollo la charla. Una vez trascripto y corregido el material, el siguiente paso es decidir de modo consciente su estructura. Unas partes parecerán prescindibles y, por lo tanto, se desecharan en la versión final. Las que se conserven deberán ordenarse siguiendo dos criterios; por un lado, el de la pirámide invertida (expuesto en la pagina 84), y por otro, el orden cronológico que en general es el mas adecuado para no romper la secuencia lógica de la charla. Lo más común es iniciar las entrevistas con uno o varios párrafos a cargo del entrevistador, destinado a referir la causa que motivo la entrevista, los datos mas relevantes sobre el entrevistado, una breve caracterización y la descripción del ligar donde se realizo la entrevista. Estos elementos pueden presentarse, no reunidos en los primeros párrafos, sino intercalados con las preguntas y respuestas. Una variante, que incluso oculta su carácter de varias entrevistas, consiste en suprimir las preguntas y darle forma de artículo al texto, apoyándolo en citas textuales entrecomilladas de lo que dijeron diversos entrevistados. (Esta es la forma mas común de presentar las entrevistas, o encuestas en el reportaje, como puede verse en la revista Time, o en Proceso)Poco habitual, pero rica en posibilidades, es aquella entrevista que en lugar de presentar las palabras textuales las que revela en forma indirecta. De este modo, se puede reconstruir diversos acontecimientos valiéndose de entrevistas con los testigos. Con frecuencia, la entrevista se inicia con las palabras entrecomilladas del entrevistado y solo después se procede a presentar al personaje. En otras ocasiones, se empieza por una descripción del lugar, se ubica ahí al personaje y se esbozan sus actitudes y peculiaridades. Alguna vez puede preceder a la seria de preguntas y respuestas, una frase como esta: “La siguiente conversación tuvo lugar en Nueva Cork, a comienzos de 1956”

Ética de la entrevista

Aunque es común visualizar a la entrevista como un método de obtener información privada y aun secreto que simplemente el entrevistado no desea revelar, la mayoría de los periodistas consideran que es conveniente acceder a la petición del entrevistado cuando este manifiesta el deseo de omitir una parte de sus declaraciones, o bien de corregir los términos con los que se expreso por parecerle exaltados, agresivos, o torpes. En muchas ocasiones, los entrevistados prefieren que no se graben sus palabras o bien condicionan la publicación de la entrevista a que ellos puedan antes leerlas o corregirlas. Es conveniente acceder y, en el segundo caso, incluso útil, porque con la corrección avalan sus declaraciones. Una decisión ética similar puede presentarse cuando en el curso de la entrevista el visitante o entrevistador escucha de modo casual un comentario privado u observa una escena comprometedora. Es preferible no hacerlo publico en la entrevista, porque nadie sustenta una carrera intelectual en sorprender una conversación telefónica o una indiscreción familiar durante el tiempo de una entrevista.
Nunca debe confundirse la labor del entrevistador con la de una simple grabadora de lo que otros dicen. La travesía no es neutra, uno debe decidir que asuntos valen la pena tratar e incluso a que entrevistado se les otorga espacio y tribuna. Hay que recordar que todo texto periodístico se inserta, en una lucha ideológica. La entrevista se convierte en un instrumento de la cultura de masas.

Forma tipográfica de presentar una entrevista

La presentación para publicar una entrevista. La forma mas común es subrayar (a fin de que aparezcan en negritas o cursivas en el texto impreso) la presentación y las preguntas, esto es, los fragmentos que corresponden al entrevistador; mientras las palabras del entrevistado, que naturalmente ocupan el mayor espacio, aparece en tipo normal (por lo general, letras redondas). Cada pregunta y cada respuesta va precedida de un guión largo, que indica dialogo. Además de guión, se puede añadir las iniciales en mayúsculas de cada interlocutor, para aclarar quien esta hablando. Otra opción es anotar P. (Pregunta) y R. (Respuesta) en cada ocasión. En la entrevista los guiones solo se abren, y en el único caso en el que se cierran es en de las intervenciones breves del entrevistador que se intercalan en las frases del entrevistado. En la encuesta y en el reportaje, las declaraciones o respuestas, a preguntas que no se incluyen, se citan entrecomilladas. Cuando una entrevista es de cierta extensión es común y corriente subdividirla por medio de subtítulos, o temas de interés.

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